NUEVO PANORAMA POLÍTICO CHILENO "CAMBIOS OCURRIDOS EN LA SOCIEDAD CHILENA EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS, Y SU EFECTO SOBRE LA POLÍTICA NACIONAL EN LA PRÓXIMA DÉCADA" Exposición realizada por el Sr. Eugenio Tironi, Presidente de Tironi y Asociados. |
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| Don Eugenio Tironi durante su exposición. |
Invitado por el Instituto de Ingenieros de Chile, el Sr. Eugenio Tironi, Dr. en Sociología, Presidente de "Tironi y Asociados" y asesor comunicacional de la campaña de S.E. el Presidente de la República don Ricardo Lagos Escobar, ofreció una importante exposición sobre el tema del epígrafe. El evento, desarrollado en el Club de la Unión el día martes 11 de abril del presente año, contó con una notable asistencia de personalidades del ámbito público y privado.
A continuación se reproduce una transcripción de la Conferencia, de la manera más ajustada posible a sus palabras.
"EL NUEVO PANORAMA POLÍTICO CHILENO" |
"CAMBIOS OCURRIDOS EN LA SOCIEDAD CHILENA
EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS,
Y SU EFECTO SOBRE LA POLÍTICA NACIONAL EN LA PRÓXIMA DÉCADA"
Sr. Eugenio Tironi:
- Hoy se cumplen 30 días desde que Ricardo Lagos asumiera la Presidencia de la República. Lagos es el tercer gobernante de la misma coalición y, si no hay ningún accidente en el camino, la Concertación completará dieciséis años en el gobierno. Pero más allá de esta aparente continuidad, la reciente elección y la campaña presidencial marcan un gran punto de inflexión en la política chilena. Es nuestra caída del Muro de Berlín. A partir de esta elección la superioridad moral que tenía la Concertación en la arena democrática se pierde, y los cuestionamientos radicales al sistema económico y político que existen en Chile se vieron fuertemente castigados.
Hay muchas novedades que se instalan a partir del 16 de enero. Basta recordar que el hecho central de la elección de enero no fue la figura del General Pinochet. Ninguno de los dos candidatos le puso mucha atención y en general quien centraba su consigna en el Senador Pinochet más bien tendía a perder respaldo.
El cambio, que era una palabra que generaba urticaria en ciertos sectores, pasó a hacerse popular en ambos campos; incluso la competencia era quién ofrecía mayores cambios, incluso en materias que parecían tabúes hasta hace un tiempo atrás: reformas políticas, sistemas de salud, seguro de desempleo, reformas laborales y otro tipo de materias.
En general, se produjo una amplia convergencia entre ambas candidaturas; de hecho, si venía un observador extranjero a ver las dos campañas en marcha, difícilmente podía distinguir cuál era más de izquierda y cuál más de derecha.
Creo que hay un cambio radical en el panorama chileno que se cristaliza y visualiza a partir del 16 de enero. Es probable que estemos en condiciones de iniciar un ciclo de nuevas reformas, que yo creo que en general la sociedad chilena, el sistema económico chileno, la política chilena y la democracia chilena requieren, en un marco de amplio acuerdo.
De más está decir que el proceso electoral que condujo a Lagos a la Presidencia fue impecable. No hubo violencia alguna, hubo un clima de amplia libertad, y creo que por obvio, esto muchas veces no lo recordamos. Venimos saliendo indemnes de una elección que fue bastante polarizada desde el punto de vista que había dos candidatos bastante competitivos. La abstención fue muy baja, y yo diría que lo único que queda como interrogante de la elección reciente fue el desequilibrio que hubo en los recursos de una y otra candidatura, lo que hace necesario legislar respecto a los gastos y/o financiamiento de las campañas políticas.
La gran novedad de la elección reciente fue la inusitada votación que tuvo Joaquín Lavín, el candidato de la Oposición, de la Derecha. De hecho, creo que prácticamente por un milagro no ganó la elección; perfectamente bien podríamos estar aquí conversando con Joaquín Lavín elegido como Presidente.
El éxito de Lavín o de la Derecha, (que yo creo que hoy día con propiedad podríamos llamar Centroderecha) estuvo en el hecho que contó con un liderazgo único, con un Joaquín Lavín muy sintonizado con el tipo de demandas de la ciudadanía en los tiempos de hoy. Realizó su campaña con mucha antelación, a partir del Municipio de Las Condes, centrado en problemas concretos de la gente y desentendiéndose de las grandes pugnas ideológicas o políticas del pasado, con un discurso muy moderado - al punto que como comentaba antes no había mayor diferencia con la Concertación - y con un tono muy conciliador.
En este sentido, recogió una suerte de demanda que existe aún en Chile por una política más cooperativa, menos confrontacional. Nosotros tenemos una suerte de intolerancia al conflicto, producto de nuestra historia, y de este asunto dio cuenta muy adecuadamente Joaquín Lavín.
Lavín tomó distancia del General Pinochet: ese fue otro gran punto a favor. Es obvio que el General Pinochet podrá tener muchos atributos, pero hay uno que no tiene y es respaldo desde el punto de vista electoral. Aquí se dio también la situación singular que el General Pinochet no estuvo en el país durante el período de la elección y eso fue un asunto que sin duda favoreció a Joaquín Lavín.
Lavín se apropió muy bien de la noción de cambio, que era también una demanda muy obvia desde el momento que había una coalición que llevaba 10 años en el gobierno, con las mismas caras, con los mismos estilos. Y por último Lavín aprovechó muy eficazmente el hecho de vivir una crisis económica bastante severa, al menos para nuestros estándares, después de más de un decenio y medio de crecimiento con prácticamente pleno empleo.
La competitividad de Lavín fue tan grande que prácticamente empató en la primera vuelta y obligó a Ricardo Lagos a un giro radical para no perder los votos de Centro en la segunda vuelta. Un giro radical en el que prácticamente dejó de lado el discurso más duro, más confrontacional, y se orientó fundamentalmente a capturar o más bien a reasegurar el voto de Centro, en general un voto más cristiano y más femenino.
Después de esta elección hay tres grandes cambios que a mí me gustaría mencionar del nuevo panorama.
El primero de ellos es que la política en Chile se ha vuelto, digámoslo así, un mercado mucho más competitivo y por ende con mucho mayor incertidumbre. Nosotros veníamos acostumbrados desde el año 90 a que los resultados de las elecciones se supieran con mucha anticipación. Prácticamente no había campañas en la Presidencial, y los equipos destinaban sus energías a pensar qué iban a hacer, cómo se iban a distribuir los cargos, más que a hacer una campaña en las calles, en los barrios, tratando de conquistar los votos de la gente.
Había como una suerte de distribución de poder en el sentido de que la Derecha parecía muy instalada en el mundo de la economía, también crecientemente en el mundo universitario o académico, y la Centroizquierda era una fuerza imbatible en el campo electoral. Hoy día eso se terminó, con una alternativa de Centroderecha que se reveló enormemente competitiva también en el plano electoral.
Una segunda transformación, importante y creo irreversible, es la transformación de la Derecha. Con el liderazgo de Joaquín Lavín, ésta realizó una campaña optimista, moderna, muy cercana a la gente, con un discurso pragmático, moderado, centrista, asumiendo temas que parecían tabú, como derechos humanos, reformas políticas, una postura mucho más positiva respecto al Estado, reformas laborales, etc.
Se creó así una Derecha competitiva, lo que probablemente la va a llevar ahora a abandonar ciertas protecciones, ciertos subsidios que tenían en el sistema político a través de Senadores Designados, o de ciertas anomalías del Sistema Electoral. La experiencia indica que cuando uno logra tener éxito en el mercado abierto, en un sistema competitivo, tiende a abandonar los subsidios de protección.
El tercer gran cambio es la transformación de la alianza gobernante, la Concertación. No hay que pasar por alto que hubo dos campañas sucesivas: las Primarias en mayo y luego las Presidenciales en diciembre y más tarde en enero. Es bien relevante el hecho de que en mayo se produjo el cambio desde una hegemonía demócrata cristiana, que fue la que tuvo la Concertación desde sus orígenes, a una hegemonía socialdemócrata liberal o como se le denomine. Este cambio de hegemonía se dio a través de un proceso bastante poco traumático, como fue el de las primarias con una participación bastante masiva de los adherentes de la Concertación.
Este fue a mi juicio un gran acierto de la Concertación, que tuvo la sabiduría de introducir una dosis de cambio dentro de la continuidad, lo que no fue capaz de hacer por ejemplo el PSOE en España, que se mantuvo atado al liderazgo de Felipe González.
Es probable que si la Concertación no hubiese sido capaz de efectuar ese cambio de hegemonía interno habría sido mucho más difícil su situación en la elección reciente.
Estos tres cambios que señalé coinciden con una continuidad básica que a mi juicio también es muy relevante, y es que el panorama político chileno ya se configura en base a dos grandes coaliciones, en torno a dos grandes polos que surgieron a mediados de los 80 en torno a los conceptos autoritarismo o democracia, Sí o No. La cristalización en dos bloques se ha visto reforzada por el sistema binominal; pero ambos bloques tienen hoy una vida propia que va más allá de la ingeniería electoral. Ella se impone en situaciones donde esto no es obvio, como precisamente ocurrió en esta elección presidencial, donde las preferencias de los electores se polarizaron en estas dos grandes opciones, Lavín y Lagos, y se alejaron por completo de otras alternativas.
Lo notable es que en estas elecciones estas dos coaliciones se emanciparon de la figura de Pinochet, pero aún así siguieron subsistiendo; por ende la tesis que una vez se planteó, de que las coaliciones existirían en tanto exista Pinochet, yo creo que ha quedado descartada.
Considero que definitivamente el escenario en Chile ya no es el escenario de los tres tercios del 73; es el escenario de dos grandes coaliciones que compiten muy directamente ahora por el Centro. Desde el punto de vista de la sociología electoral tenemos una democracia consolidada, un poco a la americana, con un gran Partido Demócrata, dentro del cual hay obviamente alternativas y diferencias de conducción, y un gran Partido Republicano por otro lado. Los orígenes de ambas coaliciones se remontan al pasado, y tienen ciertas afinidades culturales, pero en el seno de ellas hay una fuerte competencia interna, como ya se ha visto en el caso de la Concertación.
Todo esto plantea un severo problema a los partidos tradicionales. Son partidos que mantienen su identidad o sus marcas, pero en un contexto en que éstas son muy poco reconocidas por el mercado, que tiende más bien a identificarse con estas dos grandes coaliciones, la Concertación por un lado y la Alianza por Chile por el otro.
Algunas palabras respecto de lo que yo creo que viene para adelante.
Desde luego, el Gobierno de Lagos no ha presentado sorpresas en cuanto es un gobierno de Coalición, vale decir su personal está compuesto por gente que viene de los grupos demócrata-cristianos, socialistas, PPD, etc.
En general uno no se imagina que esa situación vaya a romperse o quebrarse; sin embargo, es claro que el gobierno de Lagos tiene ahí uno de sus principales focos de problemas futuros. Qué pasa con su coalición y qué pasa con la Democracia Cristiana, porque una crisis en la Democracia Cristiana puede significarle a la coalición una pérdida de respaldo en el centro político, y si pierde el centro político pierde la mayoría y eso es un problema mayor para el Gobierno de Lagos.
En todo caso, más allá de ese problema que no es menor, yo veo difícil que esta coalición se vaya a fragmentar o pulverizar, porque hay muchos incentivos para mantenerse unida. Desde luego, el Gobierno; pero además elecciones en octubre y diciembre próximos y para enfrentar esas elecciones el estar unidos es sin duda una ventaja.
El Gobierno de Lagos tiene un rasgo que en mi opinión ya está bastante consolidado y es un fuertísimo liderazgo presidencial. Tenemos un tipo de Presidente que en Chile no teníamos desde hace muchos años, muy con las manos en el comando, corriendo muchos riesgos, comprometiéndose en conflictos. Lagos se ha hecho cargo de un sentimiento que yo creo que estaba bastante extendido en la sociedad chilena en los últimos años; de una demanda por liderazgo.
Este llevaba al conjunto de los actores, no sólo en el mundo político sino también en el empresarial, en el mundo académico, a correr pocos riesgos, a dejarse llevar más por la prudencia que por la audacia, con una autoridad más preocupada de regular que de fomentar la creación donde más que correr riesgos buscando mercados se prefería una negociación para buscar un socio estratégico.
Estabamos viviendo un clima o atmósfera de muy poco riesgo, y eso tenía que ver más bien con un problema de liderazgo. Yo creo que el Gobierno de Lagos, y él en particular, parece muy resuelto a llenar ese vacío y aprovechar la oportunidad para ofrecer un fuerte liderazgo a la sociedad chilena en general.
De hecho todas sus decisiones del primer mes van un poco en ese sentido. Por ejemplo, de 21 Ministerios, reducir los nombramientos a 16 Ministros. Introduce también un número de mujeres desproporcionadamente alto para cualquier tipo de organización en Chile, incluido desde luego el Instituto de Ingenieros de Chile. Como convocar a diálogo entre empresarios y trabajadores, y convocar también a una suerte de diálogo para examinar el tema Mapuche.
En general ha dado muchas señales de un Presidente al mando, corriendo riesgos y que emplea su autoridad para promover el diálogo y la cooperación. Y corriendo riesgos, como las famosas metas que le pone al Ministerio de Salud respecto a las colas. Esta es una señal muy exigente para la administración, pero para la ciudadanía es una señal de que va a estar informada de las metas y que, por lo tanto, podrá pedir cuenta sobre su cumplimiento.
Todo esto representa un cambio importante del estilo de ejercicio de la autoridad, que tradicionalmente busca no correr demasiados riesgos y por lo tanto no comprometerse con metas, pues le interesa más bien protegerse antes que conducir.
Lagos está introduciendo cierta ruptura respecto de lo que es la tradición en la Concertación. No me cabe duda que la pretensión del nuevo Presidente es establecer un nuevo patrón de medidas para ser evaluado por la población o la ciudadanía en el futuro. Que sea un patrón de medida del nuevo siglo, no de los últimos diez años del siglo pasado. Hay mucha más autoridad, incluso un cierto voluntarismo, que por lo demás fue propio de Ricardo Lagos, no hay que olvidarlo, como Ministro de Educación y de Obras Públicas. Algunos dirán que los procedimientos que puso en marcha no serían todo lo prolijo que deberían, pero que sacó adelante las cosas que se propuso. Yo creo que éste va a ser el estilo que va a imprimirle al Gobierno. Desde este punto de vista es posible señalar que tiene un estilo más empresarial que político. Cuando se observan ciertas empatías con el mundo empresarial, yo creo que tienen que ver con este estilo de correr riesgos y encarar problemas.
Creo que este Gobierno va a poner más énfasis en ciertos temas sociales respecto de los cuales hay bastante consenso: la reforma de la Salud, la reforma a la Educación, relaciones laborales, seguridad ciudadana, descentralización. También uno debería suponer que el Gobierno va a encarar una agenda de reformas políticas, pero lo hará en un tono distinto.
En todo caso yo creo que al Gobierno de Lagos le falta todavía bajar la agenda. Está claro cuál es su estilo, están las señales dadas, lo que falta por dar es su agenda para los próximos seis años. Si alguien cree que este Gobierno va un poco a encargarse de ver los temas pendientes del siglo pasado, y se va a contentar con eso, tengo la impresión que va a estar equivocado Creo también que Ricardo Lagos nos va a sorprender con la agenda que proponga, que pienso va a ser mucho menos centrada en la transición a la democracia o a pasar a la segunda etapa del desarrollo exportador. Creo que va a estar mucho más orientada a otra transición, a lo que comentaba por ejemplo el Sr. Alvaro Fischer al comienzo cuando se refería a la nueva economía, a la nueva sociedad del conocimiento, al Chile.cl. Está pendiente aún bajar la agenda, lo que debería ocurrir de aquí al 21 de mayo.
Respecto a la Centroderecha, no es imaginable que ella vaya a tirar por la borda ni el estilo ni el discurso que inauguró con tanto éxito en la campaña presidencial pasada. O sea, la hipótesis de que podría hoy replegarse a las viejas posiciones y al viejo estilo, yo la descarto.
Por lo demás, el tipo de campaña que ejerció le produjo transformaciones reales. Le fue inesperadamente bien; además tiene por delante dos elecciones y ser incongruente con la que se acaba de hacer y plantear tendría un costo electoral muy alto. Por otra parte está en juego el liderazgo de Joaquín Lavín.
En general, yo creo que hay en la Centroderecha un proceso de renovación bastante profundo e irreversible, que la coloca definitivamente como un actor democrático altamente competitivo en el panorama chileno.
Tiene sin embargo desafíos complicados, no hay duda que seis años es mucho tiempo y buena parte de la apelación que hizo Lavín en la campaña presidencial puede carecer de sentido en algunos años más. Apelar al cambio cuando hay un gobierno que está realmente lanzado a gestionar el cambio es problemático.
El vacío de liderazgo parece también llenado, lo que también era una oferta presente en la propuesta de Lavín. En general, toda la capacidad innovativa de Lavín también puede terminar siendo arrebatada en los años que vienen. Por lo tanto, la idea de que Lavín puede contentarse con administrar el carisma y el liderazgo que conquistó hace algunos meses, está descartado.
Aquí pueden pasar muchas cosas, pero lo cierto es que hay dos actores, la Centroderecha y la Centroizquierda, bastante competitivos electoralmente y ambos bloques en proceso de cristalización. Ya lo está haciendo la Centroderecha, que está creando su propia Concertación.
La Concertación es quizás, la obra de ingeniería política más rentable que se creó en Chile en el Siglo XX; se inventó a fines de los 80 y le permitió a estos dos grupos, que por lo demás eran adversarios, el Centro Demócrata Cristiano y la Izquierda Socialista, entenderse, ganar elecciones y gobernar con éxito durante diez años.
En cuanto a la Centroderecha, la impresión que tengo es que también está creando su propia concertación a partir del liderazgo de Lavín, y dándole algún grado de organicidad e identidad como tal. Es una tarea en que la otra Concertación, la de Centroizquierda, está relativamente atrasada, ya que ahí la vigencia de los partidos es todavía demasiado alta.
Creo que en este mes de nuevo gobierno y en el nuevo panorama abierto con las elecciones, hay bastantes posibilidades de acuerdo en torno a los temas de convergencia programática que se vieron en la campaña reciente. Estoy bastante optimista en que algunos de esos acuerdos se materialicen. Hay incentivos en esa dirección, que tienen que ver con la congruencia de las promesas que se hicieron, pero sobre todo hay un estado de opinión pública muy favorable a la cooperación y a los acuerdos.
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| Srs. Raúl Alcaíno S., Eugenio Tironi, Coronel José Miguel Puizzi y Enrique d'Etigny. | ||
Tiene que ver con el nuevo milenio. Con el hecho de que hay cierto consenso de que se requieren cambios; de que la inercia va a significar la pérdida de posiciones competitivas, de que hay problemas en la vida cotidiana que requieren soluciones más drásticas; que tenemos nuevos desafíos que vienen con la tecnología de la información, con la nueva economía; que es evidente que se requiere de ciertos acuerdos nacionales para poner en marcha políticas nuevas que exigirán grandes dosis de liderazgo.
Y todo esto va a ir empujando a los actores políticos a un clima de mayores acuerdos, especialmente si algunos conflictos, como el del General Pinochet, por una parte y lo que tenga que ver con Derechos Humanos, por la otra, encuentran canales - como parecen haberlos encontrado -que los sacan de la polémica política más inmediata, como son los Tribunales y la Mesa de Diálogo.
Por ende, soy bastante optimista en cuanto a que hay un nuevo panorama, con un Gobierno nuevo con un fuerte liderazgo presidencial, con una oposición muy competitiva que va a exigir una performance realmente óptima al Gobierno si no se quiere perder el liderazgo, con dos coaliciones renovadas y en proceso de adquirir mayor organicidad y en un clima del país que parece mucho más favorable a plantearse metas más exigentes, en un clima de mayor cooperación.
Terminada la exposición, don Eugenio Tironi dio respuesta a las consultas y comentarios de los asistentes. Reproducimos a continuación lo más relevante de estas intervenciones.
Sr. Sebastián Piñera:
- Muy impresionantes las palabras del Sr. Tironi, no sorprende su elocuencia, su claridad, porque ya se ha transformado en él una costumbre, lo felicito por ello. Es un cientista político. Alguien dijo que la relación entre un cientista político y un político es la misma que existe entre un ginecólogo y un don Juan, porque el cientista analiza desde el Olimpo; yo creo que eso le da una libertad, falta de prejuicios, una objetividad, que sorprende a los que como yo estamos acostumbrados a un debate que no tiene esas características. Yo quería hacer tres preguntas al Sr. Tironi.
En primer lugar esta idea de que hay dos coaliciones tan estables, la Centroizquierda y la Centroderecha. Yo tengo la impresión de que no es así, de que son coaliciones que están totalmente determinadas por hechos del pasado. Están a un lado los que estuvieron a favor de Pinochet y al otro los que estuvieron en contra.
Pero si uno les preguntara acerca de la sociedad del futuro, de qué tipo de democracia quieren, cuál debe ser la relación entre el mundo civil y el militar, qué tipo de economía quieren, cuál es el rol del Estado, cuál es la relación que debe existir entre el Estado y la sociedad civil, hasta dónde el Estado puede penetrar en la libertad de las personas, cuál debe ser el equilibrio entre desarrollo y medio ambiente, es decir preguntas del futuro, es mi impresión que esa línea no corta a la Concertación a un lado y a la Centroderecha al otro, sino que corta horizontalmente a todos los partidos.
Aquí recuerdo esa idea del big-bang, falta que todos nos acordemos de lo que pasó o no hace 20 años atrás y nos organicemos políticamente en función del futuro. Si fuera así, la estabilidad de estas coaliciones es muy relativa, estamos unidos así, entonces los dos buscan el centro porque en el centro no se gana, pero es una unión que a mi juicio es bastante efímera.
Segunda pregunta. Este liderazgo de Lagos es verdad, uno ve que ese liderazgo lo ha ejercido con más fuerza que el Presidente Frei. Pero algo pasa, por ejemplo, cuando expresó que no iba a negociar con los trabajadores en huelga de la Minería, los Portuarios, lo dijo y al día siguiente estaban llegando a un acuerdo. Dijo que no iba a haber reempleo para los que estaban suscritos en diciembre y en marzo, finalmente se accedió a los de enero y febrero, le entrega en mando al Senador Zaldívar en el tema Constitucional, pero aparentemente y en el muy corto plazo va a tener que recibir a los Presidentes de los Partidos y en el fondo recuperar él mismo su conducción.
Hasta en el tema de las colas en los consultorios, da 90 días para solucionarlo y después lo matiza, que bueno, que sí, que no, y a los 90 días va a haber cola. Por lo pronto van a estar todos los Ministros de Salud haciendo cola. A mí me da la impresión que este nuevo liderazgo ha sido un poco impetuoso, pero ha tenido que retroceder; esta es la segunda consulta, si el liderazgo está tan sólido, o si estamos en un proceso de aprendizaje o un liderazgo nuevo que ha tenido muchas idas y vueltas.
Lo tercero, es la fortaleza de la Centroderecha, esta idea que usted planteó como que hay dos coaliciones, pero después menciona las circunstancias que dieron origen a la fortaleza de la Centroderecha, la recesión que a lo mejor no se va a repetir, la falta de liderazgo que a lo mejor no se va a repetir, el llamar al cambio que a lo mejor va a estar más disputado en el futuro, como que fueron circunstancias que se dieron en esta elección, si la elección se refutara a futuro uno anticipa una cosa tan empatada como la actual, o fue una circunstancia muy especial la que produjo el empate. Esta es mi consulta, gracias.
Sr. Eugenio Tironi:
- Muchas gracias por tus halagos. Yo creo que en verdad hay dos coaliciones que tienen un origen tan misterioso como decía antes, como los Partidos Demócrata y Republicano, y que tiene que ver más con cuestiones culturales como cuando uno dice qué diferencia hay entre un irlandés que es católico y otro que es protestante: la única es que uno nació en una calle al norte y el otro al sur, y se andan matando entre sí.
Aquí hay una cuestión histórica que hace que alguna gente se sienta identificada con esto, así se llame Concertación, así se llame Centroderecha, en lo que concuerdo contigo. Pueden estar de acuerdo en muchos asuntos y pueden discrepar a la inversa con muchos de sus propios asociados, pero se mantienen las identidades básicas. Lo que es claro en todo caso es que ya hay mucha mayor volatilidad, las fronteras entre ambas - por eso hablaba de que se había caído el Muro de Berlín - son mucho más bajas.
De hecho ya hubo una transferencia importante del mundo de la Concertación al mundo de la Centroderecha a través de Lavín en las elecciones recientes. Esto hace a mi juicio que el escenario sea mucho más competitivo ya que ambas coaliciones estarán disputándose un electorado que será de un 10%, 15%, 20%, que está menos adscrito a ellas y que es un electorado de Centro y que va a definir el resultado de cada elección y esto es muy al estilo americano y la elección se va a definir por la personalidad del o los candidatos, por la coyuntura económica, por el contexto internacional, por factores muchas veces bastante accidentados. Y esto introduce mucha mayor incertidumbre.
Desde este punto de vista tu último comentario sobre la Centroderecha, concuerdo contigo que la Centroderecha no puede imaginar que tiene consigo el 48% que sacó Lavín. Lo que sí tiene claro es que puede crecer a un 48 o más por ciento si las circunstancias se dan o es capaz de crearlas, y no es la situación que teníamos hace 5 o 7 años atrás que aunque se vistiera de seda la Centroderecha no tenía posibilidades de subir o pasar un cierto techo y quienes lo intentaron fueron expulsados del sistema por pretender una cosa que parecía como imposible.
Respecto del liderazgo de Ricardo Lagos, yo decía que falta la segunda parte de la tarea: bajar una agenda ya con compromisos más sustanciales, de mediano y largo plazo; el carecer de esa agenda ha significado hoy día que algunas de las decisiones que va tomando frente a contingencias puedan tener este rasgo de improvisación, de estar sometido a las presiones del momento.
Me parece evidente que el estilo fue bajado, falta por bajar la agenda.
Sr. Jorge Inostroza:
- Sr. Tironi, su exposición muy buena. Pero tengo la percepción de que el programa del Presidente Lagos por lo que usted nos ha relatado deslinda más bien en lo efectista, cosas de marketing. Decir Chile.com no dista mucho de decir Chile.cl; cuál es la diferencia entre Lagos y Lavín en ese sentido.
En la campaña de Lagos se habló de transitar de un consumidor a un ciudadano, la lectura que yo hice del aspecto comunicacional de la campaña es que estábamos en la búsqueda de un paradigma distinto, de sociedad, de contenido no lo he escuchado. Me gustaría saber qué pasó con la comunicación de la campaña y que para mí tenía mucho sentido en términos de buscar el tercer modelo, la tercera vía: qué hay de eso. Gracias.
Sr. Eugenio Tironi:
- Yo personalmente no participo mucho de esta fetichización de este último tiempo acerca del ciudadano, donde como ciudadanos seríamos prácticamente ángeles y como consumidores diablos.
Uno es diablo y ángel, consumidor y ciudadano, y si algo me queda de marxista es no creer tanto en las virtudes del ciudadano. Hay también factores económicos que influyen en el comportamiento de la gente y es mejor seguirlos con cierta detención. Yo creo que Ricardo Lagos, en sus pocos días de gobierno, ha dado señales de cambio bastante profundas que la gente percibe y es que hay una relación más horizontal con la gente, con la ciudadanía; hay un grado mayor de transparencia con respecto a dificultades, este mismo gesto de abrir La Moneda corriendo el riesgo de que la destruyan porque ese era uno de los motivos por los cuales no se abría, y que la gente responda como lo hizo y el mismo hecho de hacer el acto en el Parque Forestal en que el Alcalde Ravinet estaba preocupado de que iban a destruir los focos y eso resultó también con costos menores, casi insignificantes.
Luego, hay el sentimiento de que podemos vivir con márgenes mayores de libertad, que nosotros la ciudadanía reaccionamos con mayores grados de responsabilidad que la que suponíamos; entonces se pueden soltar un poco las riendas, y podemos enfrentar un problema judicial para un tema como el del General Pinochet y que ese no es un tema que vaya a producir grandes trastornos y así por delante.
Me da la impresión que el mismo Gobierno está devolviendo mayor responsabilidad a la ciudadanía y eso está surtiendo un efecto positivo; pero concuerdo y en eso insisto en lo que dije hace un rato, desde el punto de vista sustantivo el Gobierno no hace aún un planteamiento a firme. Este es uno de los problemas que tiene la competencia, que a uno le impide pensar estratégicamente porque uno está demasiado sometido a atender al cliente nuevo o mantener los que tiene y a diferencia de los gobiernos anteriores como Frei o Aylwin que tuvieron meses y meses para preparar lo que iban a hacer, éste no lo tuvo; es un gobierno que se ha venido armando prácticamente una vez instalado y construyendo su agenda programática.
Estoy cierto que la agenda programática que plantee Ricardo Lagos tiene que ser congruente con la ambición de su estilo; no puede tener un estilo tan exigente como se está planteando para tener una agenda de una administración porque por lo demás la situación que se vio en la elección pasada es que ninguno de los dos candidatos planteó o hizo ofertas de mera administración, y la gente votó por ello en un noventa y tantos por ciento, y por ende existe la oportunidad de plantearse tareas grandes. Cuáles son no lo tengo claro, pero es una tarea pendiente.
Sr. Claudio Gatica Moreno:
- En este país la crónica roja en la actualidad no tiene cupo para los problemas que está viviendo la ciudadanía, sobre todo en la Gran Metrópoli: está siendo objeto de muertes, robos, asaltos, incluso violaciones que son las que menos se publican. ¿Cuál es la política de este instante del Gobierno en este sentido?. Porque es preocupante, no hay policías en las calles, cada diez minutos damas están siendo asaltadas, se les sustraen sus joyas, carteras etc.
Sr. Eugenio Tironi:
- Yo creo que en este tema uno puede evaluar los beneficios que tiene una campaña electoral competitiva porque sin duda el tema de la seguridad ciudadana ha sido históricamente un tema respecto del cual es más sensible el mundo de Derecha que el mundo de Izquierda, que tiende a decir que en el tema de seguridad ciudadana la inseguridad es producto de las condiciones estructurales y que mejorando ellas la seguridad se produce por si sola. Pero enfrentando al fenómeno de una campaña donde el problema de la inseguridad estaba tan presente en la población se produjo una convergencia por parte de los dos sectores en que éste es un tema prioritario.
En segundo lugar, se han logrado bastantes convergencias en cómo enfrentarla y yo creo que uno puede ver en ese sentido que el mundo de la Centroizquierda se derechizó y el mundo de la Centroderecha se izquierdizó. Se ha llegado a puntos de convergencia que en buena parte están en lo que era el Programa de Paz Ciudadana que fue suscrito por ambos candidatos, Lagos y Lavín.
En los últimos días el Gobierno ha ido lanzando también algunos planteamientos, como más carabineros en las calles, sobre construcción de más cárceles con participación de privados y otras medidas, pero concuerdo en que allí está pendiente un planteamiento más estructurado sobre el tema seguridad ciudadana que hoy en día está a nivel de la opinión pública, un poco silenciado porque no ha habido un evento demasiado espectacular, pero puede ocurrir hoy día mismo cuando leamos La Segunda y va a volver a ponerse en el tapete, pero es una materia en la que hay bases para consensos y acuerdos, pero para enfrentarlo con éxito se requiere una cirugía mayor.
Sr. Carlos Cabaña, Ingeniero de Conaf:
- Usted señaló que la derecha se encontraba orientada a abandonar los subsidios y protecciones en el sistema político y uno se pregunta entonces qué es lo que busca al declarar proteger al General Pinochet tan a ultranza y a oponerse con tanta inflexibilidad a la inamovilidad de los Comandantes en Jefe.
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| Srs. Gregorio Waissbluth, Roberto Fuenzalida, Fernando Martínez, Marcos Lima, Sebastián Piñera y Álvaro Fischer. |
Sr. Eugenio Tironi:
- Yo estimo en primer lugar que algunas de las declaraciones iniciales que se hicieron en términos de pedirle al Presidente de la República o al Gobierno que aunque fuera tácitamente interfiriera sobre el Poder Judicial y decirle que si no lo hacía no era posible conversar sobre Reformas Constitucionales e incluso que se corría el riesgo de no ponerse de acuerdo sobre cuestiones programáticas en aspectos económico social.
Esos fueron exabruptos propios de precampaña Lavín y que fueron rápidamente dejados de lado y el propio Joaquín Lavín se encargó de poner los puntos sobre las íes. Es decir, no confundamos lo que es el proceso que está realizándose a través de la Mesa de Diálogo, lo que es el proceso judicial a través de los Tribunales que es en lo que todos estábamos de acuerdo que había que hacer como mecanismos para canalizar el tema de Pinochet, y por otra parte todo lo que puedan ser acuerdos políticos socioeconómicos entre Gobierno y Oposición.
El Presidente Lagos ha planteado y está dentro del Programa de la Concertación, que le parece que un elemento fundamental dentro de un esquema democrático es la facultad del Presidente de la República de remover a los Comandantes en Jefe y yo creo que ese va a ser un tema que va a estar presente en la agenda de conversaciones sobre reformas de la Constitución.
Yo no estoy convencido de que toda la Centroderecha esté de acuerdo con mantener. A veces se está de acuerdo en esta mantención por un problema de pragmatismo, "esperemos un tiempo más", las cosas aún no están seguras, pero yo creo que esa razón ya francamente hoy día no existe con una Centroderecha que tiene el peso electoral que acaba de demostrar, el pensar que requiere de alguna protección de las Fuerzas Armadas. Es algo que le resta capacidad competitiva, uno en ese sentido debe correr ciertas opciones, mi impresión, y que la tendencia dentro de la Centroderecha es correr los riesgos que implica jugar todas las cartas abiertas en la arena democrática.
Sr. Juan Carlos Sáez:
- Sin disminuir la importancia de estos temas concretos que tiene para la ciudadanía la delincuencia, la salud, las colas etc., a mí me deja preocupado que el debate público esté tan medido por sólo esos temas concretos, a veces casi a nivel de Alcaldía. Uno mira a Argentina por ejemplo y ve cómo se ha tomado casi como una política de país la nueva economía en Internet. Nosotros partimos mucho antes y ahora llevamos un retraso inaceptable. Costa Rica es un país que ha logrado generar un ambiente de inversiones para transformarse en un centro de altas tecnologías, productividad y valor agregado. Nosotros todavía estamos esperando una discusión sobre la reforma de capitales, eso cuando se vuelven a instalar en la agenda pública los grandes temas del desarrollo del país, de la instalación de una economía mucho más moderna, una nueva reforma, porque la que hicimos hace 20 años atrás ya terminó.
Sr. Eugenio Tironi:
- Quiero señalar lo notable que es cómo estos temas que usted plantea y que lo hizo don Alvaro Fischer antes y que recoge un gran sentimiento de la sala, están presentes en Chile hoy a un mes de instalado un nuevo Gobierno, y a dos de una elección tan competitiva como la que terminamos y que como toda elección lo que se saca a relucir no es el tema de la nueva economía sino que las colas. Entonces hemos tenido una capacidad de adaptación a esta nueva problemática bastante rápida y acelerada. Podemos lamentarnos de no haberlo hecho antes, pero podemos alegrarnos de que estemos adaptándonos con rapidez. Voy a dar mi opinión personal, no puedo hablar a nombre del Gobierno.
Yo creo que ésta precisamente es la tarea de este Gobierno si Ricardo Lagos va a ser congruente con lo que dijo que él iba a hacer. Un gobierno mirando o preocupado de los temas del nuevo siglo y no de los temas del siglo que pasó, se va a decir que él va a creer en la creatividad y en la renovación y no en la nostalgia ni en los recuerdos, tiene que hacerse cargo de esto como tarea prioritaria; esto es la verdadera transición, de la vieja a la nueva economía o de una educación enciclopédica a una innovadora o creativa y esto implica un liderazgo fuerte del Gobierno porque estamos de acuerdo todos en que este salto no se da inercialmente y ahí la ortodoxia va a tener que batirse un poco en retirada y aceptar probablemente políticas públicas dirigida, desarrollistas o más intervencionistas en ciertos campos. Pero este salto, o lo damos ahora con los sacrificios que ello implique incluso con costos en las tasas de crecimiento, pero si no lo damos el país va a retroceder en el mediano y largo plazo en forma irremediable.
Yo tengo la impresión que Ricardo Lagos, el de las concesiones, de las 900 escuelas, este Ricardo Lagos al que - yo creo que es más un atributo que un pecado - le entusiasman las tareas grandes, que tengan visibilidad física que puedan ser tocadas, tengo la impresión que lo que a él le motiva es hacer esta transición, dar este salto y tengo la impresión que por eso va a ser juzgado en el futuro, creo en eso y cuando el Gobierno ordene su agenda va a ser todo esto el centro de ella.
(Aplausos)
Fin de la Conferencia.