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Slalom entre témpanos
Con el kayak a través de los fiordos
patagónicos
"SIN TACOS Y SIN SMOG, EN CAMBIO MARES CALMOS
Y DELFINES, LOBOS DE MAR Y NUTRIAS QUE SE ACERCABAN A CONOCER A SUS COLEGAS
DE PLÁSTICO.", SE LEE EN EL DIARIO DE VIAJE DE CLAUDIO SEEBACH,
EL CUAL JUNTO A SUS AMIGOS SEBASTIÁN DOMÍNGUEZ Y CHRISTIAN
OBERLI ABANDONÓ EL RUIDOSO SANTIAGO EN FEBRERO DE 1998 PARA RECORRER
LOS FIORDOS Y GLACIARES PATAGÓNICOS. UNA EMPRESA SINGULAR PARA TRES
MONTAÑISTA QUE SE SENTÍAN MÁS A GUSTO EN LAS NIEVES
Y LOS HIELOS Y PARA LOS CUALES EL AGUA RESULTABA UN NUEVO MEDIO.
La idea provenía originalmente de Sebastián.
Luego de que Claudio había participado en un curso de kayak dictado
en el DAV, los tres amigos se sentaron y comenzaron a planear la nueva aventura.
Con una expedición a través de los canales se mataban dos
pajaros de un tiro: conocer los alrededores de Puerto Edén de manera
muy cercana - desde una perspectiva que sus expediciones anteriores no lo
habían hecho - y hacer algo novedoso. "Nos impulsó un
poco nuestro espíritu pionero", comenta Sebastián.
TODO IMPERMEABLE
Información acerca de la ruta desde Tortel
al Fiordo Témpano (o Iceberg) se las otorgó Pilar Barros,
que ys había remado ese tramo como parte de un curso de NOLS. Esta
vez si que los tres no tuvieron que hacer los largos preparativos de expediciones
montañeras anteriores. Luego de haber resuelto el problema de conseguir
el equipo y material necesario mediante préstamos de amigos y conocidos
hicieron meramente algunas remadas de entrenamiento en un lago.
Para la tarea sólo se prestaban los kayak de
mar: a diferencia de los de río, estos miden hasta más de
cinco metros, tienen espacios de carga de más de cien litros y son
especialmente aptos para largas travesías. Mientras uno no se puede
dar el lujo de hacer descensos de ríos sin entrenamiento, en un kayak
de mar es posible remar de manera tranquila y pareja, timoneándo
cómodamente con los pies. Debido a su inercia mayor son más
adecuados para amplias superficies acuáticas, donde las condiciones
no cambian en cada segundo.
A la agua los tres era la consigna, no sin antes vestirse
con trajes de neoprén, faldones y aperarse de "drybags"
o bolsas secas, bombas de agua para maniobras de rescate y una cámara
submarina y quedar listos para enfrentar todas la inclemencias del verano
patagónico. Luego de haber tenido que soportar tormentas durante
el verano de 1995 en la travesía del Hielo Patagónico Norte
(ver artículo en pág. XX) que los obligaron a permanecer encerrados
en sus carpas durante días, sabían cuan poco veraniego puede
resultar el tiempo en estos parajes.
HELLO, HOW ARE YOU ?
Para arribar al lugar de partida de la expedición
debieron primero lanzarse a las lechosas aguas del río Baker, cuya
temperatura no invitaba a una aproximación excesiva. El río
más caudaloso de Chile y que desagua al lago General Carrera es la
única vía de comunicación entre la Carretera Austral
y Caleta Tortel.
El 2 de febrero de 1998 estaban listos: con un día
de sol radiante que les daba la bienvenida a los kayakistas y veinte raciones
de comida diarias, selladas herméticamente y almacendadas en los
estancos de los kayaks, comenzaba el descenso río abajo desde Puerto
Vagabundo a Tortel. Ubicado en la desembocadura del río Baker, es
éste un lugar sin duda singular: comunicados solamente por pasarelas
de madera, en este pueblo de 500 almas no existen vehículos. Dependiente
de la madera es también centro de abastecimiento de los colonos de
la zona. A pesar de estar a orillas del mar, se echa de menos el sabor salino
en los labios, las enormes masas de agua del Baker no le dan chance al Oceano.
De que los miembros de esta expedición fueran
chilenos era inconcebible para los tortelinos. "Apenas nos acercamos
al puerto, fuimos saludados con gritos de ëHello, how are you ?íí.
Así un tipo de aventura sólo la hacen los gringos.",
recuerda Sebastián. Las autoridades del lugar se toman su trabajo
muy en serio, como descubrió Christian: "El Capitán de
Puerto exigía una autorización para la expedición,
la cual no es exigible por tratarse de kayaks, ja que estos son ëartefactos
náuticosí y no están obligados a contar con toda la
indumentaria de una emabarcación mayor. A pesar de lo anterior el
Capitán de Puerto debió solicitar ëautorización
de las autoridades de la Gobernación Marítima de Aisén
para dar una autorización.í El resultado fue un documento
en cuadruplicado, con copia para las autoridades de Aisén, Tortel,
Puerto Edén y nosotros."
VENTANA CON VISTA
Gracias a Carabineros los aventureros pudieron
de inmediato respirar aires de glaciar: la lancha policial los llevó
hasta las cercanías del glaciar Jorge Montt, que marca el extremo
norte del Hielo Patagónico Sur y el lugar de inicio de diversas expediciones
al hielo continental. De aquí en adelante los tres estaban solos
con sus kayaks. "Bloques de hielo de todas las formas y colores flotaban
alrededor de nuestras cáscaras de nuez cuando nos dirigíamos
hacia el frente del glaciar. Frustrante fue descubrir que el frente estaba
muy lejos y los hielos a la deriva eran impenetrables, ya que el Jorge Montt
se ha retirado enormemente y apenas cae al mar hoy en día."
La vista a los témpandos en su primer campamento, como flores en
el antejardin, fueron al menos una compensación.
Pronto los tres se habían habituado a su nuevo
elemento y comenzó la rutina ? el mismo movimiento continuo, que
requiere de poco esfuerzo físico, pero que cansa de igual forma,
la tranquilidad de las aguas y el transcurso poco cambiante del día
agotaban un poco el ánimo. "Normalmente nos despertábamos
tipo siete, ingeríamos nuestro exquisíto desayuno de expedición
en la cama e iniciabamos la marcha", relata Claudio. "Luego de
dos horas y media de remar hacíamos un aro y nos devorábamos
nuestras galletas en nuestro propio ërestaurant flotanteí, que
armábamos al unir los tres kayaks y dejarnos llevar a la deriva.
Cerca de las tres de la tarde comenazaba la búsqueda de un lugar
de campamento, ya que en las tarde se levanta más viento. El resto
del día era leer, cocinar, escuchar radio onda corta y conversar.
Nadie se sorprenda entonces que en estos parajes desolados
se pudieran escuchar cantores ? en el repertorio figuraban típicas
canciones marinas como también los más profundos textos de
los argentinos Les Luthiers.
BASURA, BASURA, BASURA 
El idilio de la ausencia de humanos engañaba:
incluso aquí los restos de civilización eran visibles. "En
algunas playas encontrábamos en pocos metros cantidades de tarros
de aceite, envases de shampoo, botellas de bebidas y bolsas plásticas
que habían sido arrastradas por el mar", cuenta Claudio. "Lanzado
al mar desde los barcos, el plástico se pasea a la deriva sin hundirse
jamás." También en el istmo Indios, una franja de tierra
firme de 200 m de ancho y que debían sortear, envases de plástico
eran mudos testigos de la civilización.
A partir del fiordo Nef el paisaje monocromático
cambió. Desde los acantilados se erguían mañíos
y cipreses, y en las aguas jugeteaban lobos marinos. Para poder ver más
de la exuberante flora y fauna los tres trataban siempre de remar a lo largo
de las orillas de los fiordos, que en algunas partes tenían hasta
10 km de ancho.
Aparte de dos días lluviosos al comienzo, los
kayakistas disfrutaron de condiciones climáticas de las cuales sólo
podrían haber soñado: "Estábamos preparados para
el mal tiempo, teníamos toneladas de ropa abrigada y considerábamos
nuestro traje de neoprén como elemento vital. Pero luego esto: doce
días de sol implacable, mares como espejos y ninguna ola!" Quién
hubiera creido que debido a los fuertes calores los tres serían los
que inaugurarían las primeras playas nudistas de la región,
incluso a escaso metros de los témpanos ?
Las particulares condiciones de tiempo permitieron
que el grupo fue capaz de avanzar más de 30 km en algunos días
y avanzar con ello más de lo presupuestado. Mientras podían
disfrutar de espectaculares vistas al Campo de Hielo Sur.
HUEMULES A LA VISTA
El glaciar Iceberg o Témpano, al este del
Canal Messier, era la meta de la próxima etapa y estaba un poco fuera
de la línea Tortel ? Puerto Edén. Aquí tuvieron el
primer contacto directo luego de diez días con la civilización:
los kayakistas se encontraron con un grupo de guardaparques de CONAF que
estaban realizando un censo de huemules en la zona. También los navegantes
pudieron avistar a estos esquivos animales.
El diario de viaje de Claudio relata: "En determinado
momento nos vimos rodeados por témpanos y atrapados, mientras desde
arriba el sol nos rostizaba. Así debe sentirse un cubo de hielo en
un vaso de Coca-Cola. Una buena oportunidad para observar con la debida
distancia y un cosquilleo en la guata la caida de gigantescos bloques de
hielo desde los glaciares. Al fin olas !"
Delfines acompañaban a los kayistas, como eran
conocidos en las comunicaciones radiales de la zona, a lo largo de muchos
tramos. La medusa "Medu" pudo subir a bordo como mascota desde
la Angostura Inglesa hasta Puerto Edén. El buen tiempo ("Oh
Señor, no de nuevo sol !") no falló ni siquiera el viernes
13, y luego de trece y no veinte días arribaron los tres finalmente
el 14 de febrero en Puerto Edén. Las autoridades locales podían
esperar, la Coca-Cola helada tenía preferencia.
Puerto Edén tiene la suerte como poblado de
pescadores con cerca de 200 habitantes de estar en la ruta naviera de Puerto
Natales a Puerto Montt y estar por lo tanto menos perdido en el mapa, ya
que no hay mucho más aparte de pobreza, pescadores, problemas con
la basura y tres guardaparques para el parque nacional más grande
de Chile, el Bernardo OíHiggins. Y muchos, muchos gatos. Claudio
explica: "Los gatos juegan un rol en el manejo de la marea roja: cuando
el gato sobrevive la muestra de marisco, se declara como comestible todo
el cargamento."
REFRIGERADOR PIO XI
Para no desperdiciar ni un solo día el grupo
partió, con el refuerzo de Norberto Seebach el cual los encontró
en Puerto Edén, hacia el glaciar Pio XI. Montó los kayaks
sobre la cubierta de la lancha "Aliro II" su dueño de igual
nombre y la primera parada fue 50 km al sur de Puerto Edén en un
campamento de mariscadores que vivian en condiciones de extrema pobreza
y rudeza. En sus precarias chozas ahumaban simultáneamente su pesca.
"Estamos acostumbrados a hartas cosas", opina Claudio, "pero
esa noche fue una experiencia bastante fuerte. Pero impresionante que condiciones
los humanos son capaces de soportar para lograr su sustento."
Los expedicionarios permanecieron cuatro días
en un campamento en las cercanías del glaciar mientras el capitán
Aliro se dedicaba a sus labores de buceo y pesca de ostiones. "Emprendimos
una excursión mayor hacia el glaciar, yo a pie y los muchachos en
sus kayaks, los cuales casi no era capaz de divisar al pie del frente de
glaciar", relata Norberto.
Desde Edén tenían una combinación
de transporte única para los inmanejables kayaks: desde el agua,
se podría decir casi a dedo, los recogió un buque de Transmares
y los llevó hasta Puerto Chacabuco, donde estaba estacionada la camioneta
para el regreso. "Al ëembarcarnosí en este buque gigante
nos dimos nuevamente cuenta cuanto más próximas eran las impresiones
desde la perspectiva de un kayak", comenta Claudio. Su resumen: "Una
experiencia inolvidable: tan cerca de la naturaleza, entremedio recorriendo
doce días sin encontrarnos con una sola alma humana, y todo esto
bajo un tiempo increible."
Julia Kayser
Pío XI: un glaciar excepcional
Cerca de cuarenta glaciares conforman la vertiente
occidental del Hielo Patagónico Sur, el cual se estrecha por una
longitud de cerca de 330 km desde el Canal Baker (paralelo 48º S) hasta
el Seno Última Esperanza cerca de Puerto Natales (paralelo 52º
S). Mientras la gran mayoría de estos ríos de hielo ha retrocedido
notablemente en los últimos 50 años, el Pío XI, el
glaciar más grande de los Andes, con un frente de hielo de más
de 5 km de ancho y 70 m de alto, ha avanzado cerca de 20 km en ese mismo
periodo. Con sus inmensas masas de hielo ha cubierto valles, arrollado bosques
y formado un gran lago hacia el norte. |
El presente artículo fue publicado por primera
vez en alemán en el periódico CONDOR del 22 de mayo de 1998,
redactado por Julia Kayser.
Fechas 1.2.1998 al 21.2.1998
Integrantes :
Sebastián Domínguez (23)
Christian Oberli (26)
Claudio Seebach (24)
und Norbert Seebach (55).
Last update 22/2/99 |
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